Radio Intereconomía 95.1

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ATRACADERO LA TETERA Adelante. El comandante Reynolds subió a bordo. ¿Reynolds? ¿Dónde está? Fue a la sala de máquinas y no parecía nada contento. Aquí tiene, jefe. El diario, señor. Presión de vapor: . Temperatura de vapor sobrecalentado: º. Presión del gasóleo a los quemadores: . Temperatura del gasóleo: º. Temperatura: º. Esto es normal. ¿Tenían estas lecturas cuando explotó? No, señor. Eso fue minutos antes. Sí, eso pensaba. La presión bajó a y la temperatura del vapor alcanzó los º. ¿º? ¿No sabía que a esa temperatura algo tenía que fallar? ¿Por qué no apagó los quemadores? Podrían disciplinarlo por esto. Sí, señor. ¿Por qué no bajó el calor? No bajó el calor porque no le dije que lo hiciera, señor. Estaba cumpliendo mis órdenes. Y creo que lo habitual es que yo conteste las preguntas relacionadas con la conducta de mi barco. Tiene mucha razón, capitán. Lo siento, jefe. Comprende que aunque este equipo es experimental la Marina puede hacerle responsable de él. Quizá les cueste demostrar si fue por negligencia o pura estupidez. Creí que tenía una comprensión más que rudimentaria del motor de vapor. La tengo, señor. Me alegra oír eso. Porque tendrá muchas oportunidades para demostrarlo. Instalarán otra caldera y programarán otra serie de pruebas. No habrá licencias hasta que realicen una prueba con éxito. Y seguirán con las pruebas hasta que sean un éxito. Y por lo que vi, eso podría tomar bastante tiempo. No lo creo, señor. Pues buena suerte. Me lo merecía, ¿verdad? Justo cuando creía que íbamos a bajarnos de esta bomba de relojería. ¿Cree que podemos hacer que funcione? No lo sé, señor. Podemos intentarlo, ¿no? Sí, señor. Póngase a trabajar. Vamos, Tony, planeemos todo esto. ¡De acuerdo! ¡Vamos, muchachos! ¡Limpiemos este desastre! ¡Oye, marinero! ¡Danos más cuerda! ¡Sí, Sr. Contramaestre! ¡Más cuerda, muchachos! ¡Más cuerda! ¡Sí, Sr. Contramaestre! ¡Sí, señor! ¡Lo que Ud. Diga, Sr. Contramaestre! ¡No lo olvide! ¡La próxima vez que salgan, tenemos una cita! “Y el de mayo agredió deliberadamente a los marineros Morse y Martell al marinero en prácticas Evans, y al almacenista Olson con los puños y con tanta violencia como para enviar al marineroJennings a la enfermería del barco”. Wascylewski, ¿qué tiene que decir en su defensa? Nada, capitán. ¿Nada? Le dio una paliza a hombres envió a uno a la enfermería, ¿y no tiene nada que decir? Dijeron que me había dado un baño en el agua destilada. No me bañé en ella. Les dije que se había evaporado. Dijeron que no se evaporaba tan rápido. Les dije que en este barco sí. Mire, Wascylewski. Muchos mandamases me han dicho cosas parecidas y peores. Pero no la emprendí contra todo el astillero naval, ¿entiendes? Sí, señor. De acuerdo. Esta vez sólo le castigaré con horas de trabajo extra. Pero si me entero de que evapora Si vuelvo a enterarme de que se metió en más problemas ¿De qué estás hablando? ¡Cállate! ¡Bastó! ¡Sepárense! Regresen a sus puestos y quédense ahí hasta que los llame. ¡Vamos! Larrabee, ¿quiere venir aquí? Sí, señor. Bien, Wascylewski, puede retirarse. Sí, señor.


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